A partir de 6 años

Ocho vidas

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Historia de Javier Fonseca

Ilustraciones de Eva Delaserra

Editado por Emonautas

A partir de 6 años

La sensación que me invade cuando un libro sobre el cual todavía no tengo demasiadas expectativas me sorprende es sensacional, casi indescriptible. Y no es algo que me pase demasiado a menudo.

Con Ocho vidas me ha pasado. Me ha sorprendido y dejado, haciendo honor a la propia historia, sin palabras.

Un libro silencioso que nos traslada al sentir y a la emoción alrededor del recuerdo.

Añoranza, vacío, dolor, tristeza… notar la presencia de alguien que ya no está, verlo, oírlo, olerlo, hasta creer tocarlo, son parte de echar de menos a un ser querido cuando ya no está.

Cuando se echa de menos tan intensamente el recuerdo casi constante invade tus días, tus espacios y tus tiempos. La necesidad de seguir anclado a ese ser, de no alejarte de él, es implacable.

Recuerdas, y el recuerdo te acompaña mientras el tiempo pasa y entonces, sin darte cuenta, la serenidad gana presencia y va sofocando la inquietud. Y en esa transformación también ganan la superación y los nuevos inicios.

Así es un duelo. Y la forma suave y delicada que tiene este libro, sin palabra alguna, de recorrerlo y abrir puertas a comprenderlo y comprenderte es maravillosa.

Observarlo junto a Blai, en silencio, sin más pretensiones que ir construyendo nuestra historia para sacar nuestras propias conclusiones, ha sido hechizador. Conclusiones comentadas y compartidas que en casi todas las ocasiones se complementaban, ayudándonos el uno al otro a poner palabras a las maravillosas ilustraciones que, jugando de forma sensacional con las transparencias, impactan directamente en el corazón.

Fue un momento de conexión súper especial. Y Blai, con 8 años, entendió que había que sumar 7 + 1, que el recuerdo permitía al gato seguir viviendo en los días de quien lo había querido tanto.

Y así pudimos recordar nosotros a quienes se nos han ido, reafirmando que todavía viven y seguirán viviendo en nosotros y en nuestro recuerdo.

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