A partir de 6 años

Cuando os hagáis pequeños

portada cuando os hagais pequeños

Texto de Uxue Alberdi

Ilustraciones de Aitziber Akerreta

Editado por Kalandraka

A partir de 6 años

 

“Cuando os hagáis pequeños no tendréis que ir a trabajar. En vez de eso, podréis saltar en los charcos hasta convertiros en ranas. Cuando os hagáis pequeños, no será necesario discutir. Será más divertido recoger moras.”

 

La voz de un@ niñ@ nos cuenta cómo será nuestra vida cuando volvamos a ser pequeños. Dando por sentado que así será, nos va avisando de todas los aspectos de nuestra vida que cambiarán cuando llegue ese momento: no tendremos que trabajar, no será necesario discutir, no tendremos que mirara el reloj, no veremos los informativos… cuando nos hagamos pequeños saltaremos en los charcos, atraparemos el tiempo en una red y lo guardaremos en un bote de cristal, nos construiremos casas en cualquier rincón, nos beberemos la luna del estanque, perderemos la vergüenza… Cuando nos hagamos pequeños, de mayores querremos ser pequeños.

contenido 1 cuando os hagáis pequeños

Un cuento escrito por Uxue Alberdi, periodista, escritora y bertsolari (improvisadora de versos). Ha escrito varios relatos cortos y alguna novela, y este es el único álbum ilustrado infantil que encontramos en su bibliografía.

Las ilustraciones son de Aitziber Akerreta, quien ha trabajado en diferentes actividades artísticas, y cuya participación en el mundo de la literatura infantil está representada por esta publicación.

contenido 2 cuando os hagáis pequeños

Como bien nos informa en la contraportada, es un “cuento para contar a los mayores antes de dormir”. Esta frase llamó mucho mi atención cuando, tras una recomendación, busqué información sobre esta obra.

contenido 3 cuando os hagáis pequeños

Es un relato que, invirtiendo el paso del tiempo, nos pone de manifiesto las diferencias entre el mundo infantil y el adulto, centrándose en las magníficas capacidades que tienen los niños de vivir el momento, de estar presentes aquí y ahora, y de crear mundos extraordinarios a su alrededor usando únicamente su imaginación. A la vez, nos evidencia como los adultos hemos perdido todas estas habilidades.

contenido 4 cuando os hagáis pequeños

Usando el blanco y negro para el mundo adulto y el color para el mundo infantil, las ilustraciones por sí solas ya nos cuentan muchísimo. Expresan cómo de diferente pueden ser, a pesar de que pasan por la vida agarrados de la mano, ambos universos.

Encontramos adultos llenos de responsabilidad, de programaciones y rutinas, de seriedad y de preocupaciones, características que contrastan con la infancia que, por naturaleza, es desenfadada, espontánea, creativa, sin prisas, sin prejuicios, alegre y desvergonzada.

contenido 5 cuando os hagáis pequeños

Quiero comentar que me llaman especialmente la atención dos momentos que las fantásticas ilustraciones permiten apreciar: el primero es como la abuela que está contando historias al niño, a pesar de ser adulta, aparece bien coloreada, dando a entender la gran conexión que puede haber entre los más pequeños y los más mayores, y que estos últimos son, en ocasiones, mucho más capaces de conectar con su niño interior. La segunda es como, en la penúltima ilustración, aparece una señora en blanco y negro pero con las mejillas sonrosadas, mientras mira con simpatía y empatía a la niña que a su lado se está comiendo un helado. Ambos detalles me parecen muy hermosos.

contenido 6 cuando os hagáis pequeños

Y, para terminar, comentar que el final me resulta de lo más encantador. Y lo dejo aquí para que podáis colorearlo con vuestros propios colores, ya que creo que pueden surgir diferentes interpretaciones (aunque todas igual de bonitas 😉 )

2 replies »

  1. Qué Bonita historia, y que cierto. Si todos volviéramos a sentirnos como de pequeños no le daríamos tanta importancia a cosas que no la tienen. Deberíamos reconectar con esa espontaneidad y saber disfrutar como hacíamos de niños, por ejemplo al ponernos nerviosos sin dormir al esperar a los reyes, vacaciones o algún acontecimiento especial de la emoción. Entre otras tantas cosas que sentíamos sin más. Todo se disfrutaba el doble. Recuerdo que a mí simplemente la comida me emocionaba: si mi madre hacía pizza, macarrones, patatas fritas o similar mi felicidad ese día estaba asegurada jeje

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