A partir de 4 años

A veces mamá tiene truenos en la cabeza

Texto de Bea Taboada

Ilustraciones de Dani Padrón

Editado por Algar Editorial (castellano)/ Animallibres (català) / Edicions Bromera (valencià)

A partir de 4 años

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“A veces mamá tiene nubes en la cabeza. Se le olvida el almuerzo y llegamos tarde a los cumples. Cenamos croquetas dos días seguidos. Cuando mamá tiene nubes en la cabeza, sopla como un globo y se deshincha cuando se sienta en el sillón.”

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La mamá de esta pequeña de pelo rojizo tiene días de todo. A veces aparecen nubes en su cabeza, entonces anda algo agobiada y no todo le sale como desearía; a veces tiene un gran sol, y entonces juega con ella y está cargada de energía; a veces tiene lluvia, y en esos días se apaga su color y no tiene ganas de hacer nada; pero también hay días que le aparece un gran y colorido arcoíris, entonces está alegre y tiene ganas de hacer cosas súper divertidas; hay días que tiene la cabeza llena de estrellas y su mirada de ojos vidriosos se pierde a lo lejos; y también hay días en que la tiene llena de truenos, entonces habla muy fuerte y nada le parece bien. La pequeña protagonista sabe reconocer esos estados anímicos-meteorológicos en la cabeza de su mamá porque ella también los ha tenido en la suya alguna vez y, además, gracias a las gafas mágicas que le ha regalado, ahora es capaz de reconocerlos en las cabezas de los demás.

La autora de este fantástico compendio de emociones es Bea Taboada, y esta es su primera publicación en literatura infantil. ¡Un gran estreno!

En el caso del ilustrador, Dani Padrón, ya encontramos el maravilloso trazo de sus pinceles en otros álbumes como “El libro de mi bebé” o “Pollosaurio”, de Miau (Ediciones Jaguar), “La llavecita dorada”, de Cuento de Luz, o “Moranda”, de Edicions Embora.

Con una acertadísima comparación de las emociones más fundamentales con los estados meteorológicos más frecuentes, Bea Taboada acerca a los pequeños lectores a poder reconocer seis estados emocionales que seguro todos hemos experimentado, y convierte la tarea de su reconocimiento en algo más fácil dándoles la forma, a través de las ilustraciones geniales de Dani Padrón, de distintas condiciones climáticas habituales que podrán identificar muy fácilmente.

El paralelismo que se establece es ideal para acompañar el inicio del complejo aprendizaje para la educación emocional, proceso que siempre está activo, incluso en la edad adulta. De todos modos, las bases fundamentales deben establecerse en los primeros años de vida, cuando las emociones primarias son las que dominan el cerebro del niño y las que les sirven de vehículo comunicador, y cuando es importante considerar prioritario que aprendan a identificarlas, a comprenderlas y a expresarles de un modo adecuado. Un camino largo pero que, si se acompaña de forma correcta, aportará unos beneficios más que demostrados para su autoconciencia, su autoestima y sus habilidades sociales. Reconocer, aceptar y normalizar las emociones (todas), tanto en nosotros como en los demás, desde las primeras etapas de la vida, es fundamental para trabajar y desarrollar de forma correcta y empoderadora la inteligencia emocional, que nos conducirá a un crecimiento personal exitoso y a una correcta gestión emocional.

Pues después de toda esta teoria en la que me encanta explayarme, os digo que considero este álbum ilustrado una muy buena herramienta, un muy buen mediador, para que a través de algo tan llamativo y divertido como puede ser un cuento, nuestr@s peques empiecen a tener referentes apropiados y respetuosos para reconocer las emociones en ell@s y en los demás. 

Y qué mejor que la figura de la sagradísima mamá para ello. Una mamá que, como en la vida misma, tiene días y momentos de todo tipo (quien esté libre de pecado que tire la primera piedra), cuyas emociones relacionadas se muestran y se describen sin llegar a nombrarlas para que se identifiquen y se validen, transmitiendo el mensaje que todas esas emociones están permitidas y que, si las sabemos reconocer (parece que hay unas gafas mágicas que nos pueden ayudar) nos comprenderemos mejor a nosotros mismos y a los demás.

Me encanta que en este caso sea la niña la que empatiza con la mamá, cuando generalmente se pide eso pero en dirección contraria. Los más pequeños tienen la misma (o más) capacidad de empatizar que los adultos, capacidad, por cierto, que ya se detecta en los bebés desde los pocos meses de vida. No se debería echar a perder…

Un álbum de reciente publicación pero al cual auguro un futuro muy prolífico. Su enfoque es sensacional y es muy sugerente para los peques, que podrán extrapolar con facilidad todo lo que ocurre en el libro a sus experiencias personales, sintiéndose identificados en la niña e identificando a la vez a su mamá/papá en la mamá. 

En casa hemos jugado a levantar la mano cada vez que alguien se reconociera en alguna de las emociones, y todos hemos obtenido un 6 sobre 6. ¡Eso es un sobresaliente! Además, inspirados por las magníficas ilustraciones, han querido dibujar, cada uno a su estilo, los estados emocionales-meteorológicos que se nombran en el cuento, y este es el resultado 🙂

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