A partir de 6 años

Mochilas

Texto e ilustraciones de Lyona y Marcus

Editado por Destino Infantil y Juvenil / Estrella Polar Editorial

Colección Baobab

A partir de 6 años

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“En un piso de un edificio de un barrio de una ciudad, vivía una familia atareada. La madre y el padre casi no tenían tiempo para descansar: los dos trabajaban fuera de casa, y cuando terminaban la jornada, todavía les quedaba mucho trabajo en casa. (…) pero… ¿Dónde está Lis? En su habitación, como siempre.”

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Lis vive con sus padres, su hermano pequeño (un bebé) y su abuela, que necesita muchos cuidados. Lis no quiere molestar, así que se pasa las horas en su habitación. Cada mañana, antes de ir a la escuela, llena (y mucho) su mochila, que va llena de todo aquello que puedan necesitar sus tres amigos: Cata, Rudy y Sofi. Todos se divierten con lo que saca de su interior. Todos menos Lis. Ella intenta contentar a todos, y los demás se aprovechan de ella. Además de jugar con sus juguetes, le hacen zancadillas, se beben su agua (y se la echan por encima), se comen su comida, la ridiculizan en medio de todos sus compañeros… Gael, que lo observa todo desde la distancia, un día le ofrece su ayuda para cargar con esa mochila, que cada día es más grande y pesa más. Su tamaño y su peso aumentan hasta tal punto que llega el día en que Lis queda atrapada completamente debajo de ella, incapaz de moverse ni de pedir ayuda. Gael, que no puede creer lo que sus ojos ven, reúne a toda la clase para ayudarla, y deciden vaciar esa enorme mochila. De ella saldrá la cantimplora con la que la mojaron, los bolos con los que nunca jugó y la fiambrera de la que nunca comió, así como las riñas de la maestra, los llantos de su hermano pequeño, la poca atención de su madre… Y finalmente, del fondo de la mochila, y tomando la forma de una roca negra, saldrá el miedo de Lis, ese que le ha impedido pedir ayuda durante todo este tiempo. Pero… ¿Creéis que Lis es la única que carga una mochila?, y ¿Creéis que la mochila de Lis es la más grande de todas? En este caso, y dado que es una novedad, prefiero dejar sin desvelar el desenlace de esta historia, emotivo y muy removedor, porque creo que vale mucho la pena poder emocionarte (como yo hice) al descubrirlo.

Una de las coautoras de esta sensacional historia es la artista polifacética Lyona, reconocida realizadora de videoclips musicales, dibujante creativa e ilustradora de los álbumes ilustrados “Yo mataré monstruos por ti”, “Un monstruo” y “Yo iré a la escuela por ti”, los tres junto a Santi Balmes, de Editorial La Principal de los Libros. También es autora de las novelas gráficas para adultos “¡Sex-oh!”, “Mis primeros primeros besos” y “Alyona”, con Editorial Lunwerg. Y aquí solo comento parte de sus creaciones, ya que su obra es mucho más extensa.

Y la otra mitad de este álbum la debemos a Marc Torrent, diseñador gráfico y fundador de la editorial independiente Garabattage, y que en literatura infantil también ha ilustrado “Llora que llueve”, de A buen Paso Editorial.

Anteriormente a esta publicación, además, los dos autores también formando tándem, han publicado “Míster Garabato”, de A Buen Paso Editorial.

Menuda historia. Menudo temazo. Menuda forma de presentarlo. ¡Me encanta! Antes de saber siquiera de qué trataba, la portada de este álbum ya fijó mi atención, pero cuando descubrí lo que contenían sus páginas, fui incapaz de resistirme.

El temazo a tratar es el acoso escolar. Un tema que, aunque en otro contexto muy distinto, me tocó vivir en primera persona cuando iba a la escuela, y no puedo evitar sentir atracción hacia todos los álbumes que de ello hablan. 

Con unas ilustraciones super originales y muy comunicativas que le dan al álbum una estética muy genuina, y sin dejar de lado la dureza y la crueldad inevitablemente implícitas (¿o explícitas?) en este tipo de historias, nos brinda una donde todos tienen algo que contar.

Lis, la marginada protagonista, es una niña de apariencia normal pero con un grave problema de amor propio. Sus referentes (en este caso, sus padres), muy ocupados en todo lo demás, no se han ocupado lo suficiente de ella, y deducimos que ha crecido con sus necesidades emocionales desatendidas. Cuando está en su casa, pasa las horas aislada en su habitación, evitando molestar, y sintiendo que no es importante para nadie. Así que, del mismo modo, ha dejado de ser importante para ella misma.

Sentir que importas, que eres querido, valorado, respetado, que perteneces, tanto en el entorno familiar como en el social (en este caso, escolar) es fundamental para poder desarrollar una adecuada autoestima. Sin ser suficientemente tenida en cuenta en su casa, la autoestima de Lis está profundamente agrietada. Una grieta por la que se ha colado su dignidad, hasta el punto que, ante la necesidad imperiosa de pertenecer allí donde sea, se ha entregado por completo al servilismo, buscando, desesperadamente, ser alguien y significar para alguien (aunque consigue todo lo contrario)

E aquí la víctima que, para serlo, necesita un acosador, ¿no es así? Y, ¿porqué será que, ante tal vulnerabilidad, siempre hay alguno? Sofi, una niña cruel y despiadada, lidera el grupo de “amigos” de Lis, que la desprecian contínuamente, la utilizan interesadamente y la ridiculizan en cuanto pueden. 

Afortunadamente, todavía hay otro personaje que presentar: Gael, un niño sensible y empático que se ha dado cuenta de todo y que, cuando Lis llega al límite y su mochila no puede estar más llena (y su autoestima más vacía), aparece para liderar una rebelión social e intentar revertir esta desagradable e injusta situación. Apoyado por otros compañeros de clase, entre todos deciden vaciar la inmensa mochila estranguladora… y, llegados a este punto, creo que no hace falta hablar sobre lo que saldrá de allí dentro, ¿verdad? ;(

Con su miedo, su culpa y su vergüenza liberados y con sus problemas y emociones reconocidas, el alivio de Lis se siente en la ligereza que experimenta al no tener que cargar con esa pesada mochila. Una carga emocional que justificaba (y cronificaba) su comportamiento… Pero, ¿qué pasa con el comportamiento de Sofi? ¿Y el de Cata y Rudi? ¿Será que ellos también cargan con sus mochilas y que en ellas también podemos encontrar explicación a sus conductas nocivas?

Con un final que nos invita a ponernos en el lugar de todos, a empatizar con todos y cada uno de los protagonistas de esta dura historia, descubriremos que todos tenemos problemas, todos cargamos con el peso de conflictos emocionales no resueltos, y que es muy importante darles salida para tratarlos, gestionarlos y resolverlos lo mejor posible.

Una historia que golpea el alma, la pellizca muy fuerte y deja tocado nuestro corazón. Una historia que nos cuenta de forma bastante explícita (más allá de la gran metáfora de la mochila), con escenas muy duras, qué es el acoso escolar. Pero es que es así. Y si se encuentran con ello, así lo verán. Por esta razón creo que es fundamental poder hablar sobre este tema a través de libros como este que, por si no ha quedado claro, ¡me encantaaaaaaa!

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