A partir de 4 años

¡La luna ha desaparecido!

Texto de Mariló Hernàndez

Ilustraciones de Noelia Montesinos

Editado por Ediciones Llum de Lluna

A partir de 4 años

Llega la noche y Mario se asoma por la ventana para poder contemplar su querida luna, pero imaginaos su sorpresa cuando se da cuenta de que ¡ha desaparecido! Necesita ayuda para poder encontrarla, así que rápidamente va a contarle lo sucedido a su hermano mayor, Juan. Tras verificar la situación, ambos se convierten instantáneamente en ávidos detectives dispuestos a resolver su nuevo caso: ¡deben encontrar la luna! Así que, tras preparar su mochila y procurando que no los oiga su padre, salen a la aventura… Pero su papá, que los ha estado observando, decide acompañarlos en su investigación que, más allá de poder encontrar (o no) la luna, les servirá para aprender sobre muchos aspectos de la naturaleza que los envuelve. Una luna que anda bien escondida y que los dos hermanos, después de mucho buscar y ya algo desanimados, parece que dan por perdida. ¿Dónde se habrá metido? Quizás haya algo que Mario y Juan todavía tengan que descubrir…

Mariló Hernández repite por tercera vez en mi blog:) Aquí podéis encontrar mis reseñas de sus dos álbumes ilustrados autoeditados bajo el sello de Bichitos Lectores: “La hucha de los besos” y “Un pastel para búho”, ambos realmente maravillosos. También es autora de “Pablo y los piratas de la imaginación”, igualmente autoeditado y maravilloso.

En cuanto a la ilustración, en este caso estamos ante los mágicos pinceles de Noelia Montesinos, quién también ha puesto el color a “Pepita Power” y “Háblame de ella”, de Editorial Babidi-Bú, “Los viajes mágicos de Saúl”, de Mr. Momo Editorial, y “Principeso cara de beso”, de Infancia Empoderada Ediciones.

Hoy retomo mis reseñas después de un parón que necesitaba, y lo hago para recomendaros la última publicación de Ediciones Llum de Lluna, que vuelve a sorprendernos con sus álbumes pensados para primeros lectores (siempre en MAYÚSCULAS 😉 ) con una historia que tiene como eje central el espíritu explorador y científico que habita en todos y cada uno de los niños (y niñas, por supuesto) de este planeta.

Y es que no hay nada mejor que la motivación intrínseca para desplegar toda la capacidad investigadora de cualquier niñ@. Y precisamente este es el tipo de motivación que hace que Mario y Juan no duden ni un momento en enfrascarse en una emocionante aventura para, convertidos en apasionados detectives, encontrar dónde se esconde la luna, que esta noche ha decidido hacerse la interesante y ha desaparecido dejando tras de sí un maravilloso y estrellado cielo.

Los dos hermanos, ante la necesidad surgida de su propio interés, cooperarán y trabajarán en equipo (algo que no siempre es así cuando de relaciones fraternales se trata) para intentar encontrar respuesta a su gran pregunta.

No sin antes planificar detalladamente su emocionante expedición, y movidos por la satisfacción que les produce sentirse protagonistas de su propia investigación, estos curiosos hermanos se lanzarán a la aventura decididos a llegar hasta el final y resolver el inquietante misterio.

Y como todo buen trabajo de investigación, a partir de los datos obtenidos de sus observaciones, formularán varias hipótesis. Hipótesis que deberán contrastar a partir de la experimentación y de la manipulación para averiguar si son correctas o no, dejando bien evidente que las soluciones no siempre se encuentran a la primera, pero que vale la pena insistir y ser paciente

Y no puedo seguir la reseña sin hablaros del papá de estos dos intrépidos hermanos. Adoro su figura y lo que ella representa en esta historia. Él observa, acompaña, respeta, alienta, ofrece su presencia aportando seguridad y serenidad pero sin interferir para nada en el proceso, dejando que sean ellos quienes dirijan en todo momento su investigación. Sólo al final, cuando parece que van a tirar la toalla, y después de permitir que aprendan y disfruten del proceso, decide que ha llegado el momento de desvelar el gran secreto… un secreto que viene de la mano de la ciencia para aportar la luz que la luna se había llevado 😉

Un álbum genial para, además de aprender sobre el ciclo lunar, demostrar cómo, si dejamos que sean sus intereses los que hagan de guía, son capaces de aprender mucho. Muchísimo. Aprendizajes significativos que se encuentran (sobre todo) durante el proceso, y no sólo en el fin. Y es ahí donde hay que poner el acento.

Y antes de terminar, y como siempre cuando de esta editorial se trata, no olvidéis echar un vistazo a las actividades propuestas al final, que rematan la lectura y convierten este álbum en una bonita e interesante experiencia.

Y si todavía no tienes suficiente y quieres descargar material adicional, puedes visitar su web: www.edicionesllumdelluna.com/la-luna-ha-desaparecido

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